domingo, 28 de enero de 2007

Religión Egipcia - Creencias Religiosas

Creencias religiosas

Practicaban la zoolatría (culto a animales), creían en la encarnación en animales, por ejemplo APIS, el buey negro de Memfis; Meru Hur el toro blanco de Heliópolis .

El pueblo egipcio era muy religioso. Cada provincia tenía sus dioses particulares, pero sobre todo adoraban a una triada, y la figura principal era el dios Sol, llamado Osiris en Abydos, Phtah en Menfis, Ra en Heliópolis, Amón en Tebas.

Cada dios tenía una mujer y un hijo: la mujer de Osiris era Isis y su hijo era Horus, el cual simbolizaba al sol naciente.

A cada dios se le atribuía una historia propia , un mito que variaba de una provincia a otra.

Eran representados con forma humana o animal, o bien con forma mixta: mitad animal, mitad humanos: Horus se representa como un hombre con cabeza de halcón.

Los egipcios consideraban sagrados a un gran número de animales como por ejemplo el buey, el escarabajo, el ibis, el cocodrilo, el gato, halcón. Cada dios se representaba bajo las formas de estos animales, que los sacerdotes reconocían por determinados signos y al cual rendían culto.

El más conocido de estos cultos es el del buey Apis, reencarnación de Phtah en Menfis; Apis tenía su templo y sus sacerdotes; después de su muerte se le embalsamaba y su momia se depositaba en un cementerio especial, el Serapeum, descubierto por el sabio francés Mariette en 1851.

Daban especial importancia al culto de los muertos. Creían en una forma futura e imaginaban, sobre todo a los primeros tiempos, que el hombre poseía un "doble", especie de replica del cuerpo, invisible e inmaterial, el cual, después de la muerte debía encontrar asilo en una tumba; pero para que este pudiese vivir, el cuerpo debía de ser preservado de la destrucción.

Por esto se embalsamaban los cadáveres, convirtiéndolos en momias, las cuales, depositadas en sitios secos, al abrigo de las crecidas del Nilo se conservaban indefinidamente.

Creían que el destino del alma después de la muerte, su destrucción o felicidad dependía de la conducta que el individuo había practicado en vida. Para que el muerto pudiese defender su causa ante el tribunal de Osiris, se colocaba al lado de su sarcófago el Libro de los muertos, especie de guía para el otro mundo, donde el muerto encontraba las indicaciones de todo lo que debía hacer par justificarse ante sus jueces.

Razón tenía Herodoto, el gran historiador griego, al referirse a los egipcios como "los mas religiosos de todos los hombres". Admirando este ilustre viajero de la proliferación de los dioses en las tierras del Nilo, dijo igualmente de sus habitantes : "Oh buenas gentes, a quienes hasta en sus mitos huertos nacen dioses".

Otra de las causas del atraso de la verdadera cultura y por lo mismo de la especulación filosófica entre los egipcios, fue la organización misma del estado absolutista, bajo la autoridad despótica y omnímoda del Faraón. A este se consideraba como hijo de dios y personificación de la divinidad en la tierra, a su muerte, entraba a figurar, automáticamente, entre los dioses inmortales.

Las nobles conquistas del espíritu y la razón, una de las mas gloriosas de las cuáles es la filosofía, o la investigación del como y el porqué de las cosas, no medra allí donde la fuerza bruta sojuzga al espíritu y donde el látigo del amo habla mas recio que todas las voces del alma.

No fue otro el medio en que vive su historia el Egipto faraónico. La enormidad de las realizaciones materiales de este pueblo, en pirámides, ciudades, templos, estatuas, canales, mausoleos, etc., no guarda proporción de ninguna clase con lo escaso de su desarrollo espiritual.

Tan solo un pueblo de esclavos, bajo la consigna de un déspota, pudo haber levantado aquellos inútiles colosos de materia., ninguno de los cuales tiene la grandeza espiritual y eterna que admiramos, verbigracia, en las grandes creaciones del arte y el pensamiento de griegos.